Autor: Bebitacora

The Amaroses

The Amaroses

The Amaroses
Quizá el hecho de provenir de un músico es lo que hace que no pueda vivir sin música. Puede ser… De lo que estoy segura es de que me encanta descubrir nuevas bandas y, cuando son buenas -según mis gustos-, mejor que mejor.

El último descubrimiento lo hice el viernes pasado. Venía andando -¡sí, andando! Aunque a duras penas ya ando! :)- del polideportivo con los cascos escuchando Capitán Demo en Radio 3. Oí varias canciones que me gustaron, apunté y, una vez en casa, las busqué.

Así descubrí The Amaroses. Es una banda canariona de rock-grunge que escribe letras en inglés, interpretadas por una cantante con voz más bien poco impersonal que suena así, escúchalos en Dirty House.

¡Son geniales! ¿No os parece?

El agua clara y el chocolate…



Hace unos minutos he descubierto un personaje que no me deja indiferente. Tiene dos años menos que yo y le acabo de conocer con trece años. Y me planteo… si con trece años tiene las cosas tan claras, tanta razón y… tantos «huevos», qué no tendrá hoy día. Para ella, el agua clara y el chocolate… espeso. Severn Cullis-Suzuki es en la actualidad bióloga, ecóloga y activista ambiental. Pero desde pequeña ya apuntaba maneras. A temprana edad tenía una mentalidad que muchos adultos quisiéramos tener y, lo que más me gusta: sus palabras no se las lleva el viento. Predica con el ejemplo.

El agua clara y el chocolate

En 1993 pronunció un discurso escrito por ella en la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo «The Earth Summit«,celebrada por la ONU en Río de Janeiro. Junto con tres amigas de su misma edad recaudó dinero para asistir a esta cumbre, a cinco mil millas de su hogar.

Veo el video del discurso y el coraje, emotividad, implicación, simplicidad, madurez, resolutividad… que desprende me sobrecogen.

«Soy sólo una niña y no tengo soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.
No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.
Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de estropearlo.
»

Tan simple y llano como esto… dejar de hacerlo. ¿Qué puedo añadir ante esta evidencia tan arrolladora? Nada. Mi cabeza de adulta frente a la simpleza de su mente de niña que escupe esta resolución tan banal, no tiene nada que decir.

«En mi país derrochamos tanto… Compramos y desechamos, compramos y desechamos, y aún así, los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder nuestras riquezas si las compartimos.
(…)
Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de ellos nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropa, medicinas, un hogar, amor y afecto”.
Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué nosotros, que lo tenemos todo, somos tan codiciosos?
»

Nos sobrealimentamos y tiramos restos, nuestros armarios a rebosar, coches de lujo, viviendas que no nos podemos permitir, préstamos que no podemos pagar… ¿En qué mundo vivimos?

Aquí está, la realidad de un niño. Todos tenemos un niño dentro; si le escucháramos nos iría mucho mejor, ¿no creéis?

A quién voto

Últimamente me encuentro desencantada, apática e inculta en cuanto a política se refiere. Todo me da pereza… los telediarios, los debates, que unos se echen mierda a los otros y los otros a los unos… En estos tiempos de desencanto político seguro que no soy la única que se está preguntando ¿ A quién voto el domingo ?

Para colmo, o quizá gracias al guionista -otros dirían gracias a dios e incluso lo escribirían con mayúscula y es tema aparte-, he olvidado pedir el voto por correo. Me fastidia no participar de este movimiento histórico y de resultado «predecible» que vivimos, pero tampoco tendría claro a quién apoyar.

Con todo esto, he hecho un test. Como esos de las revistas de mujeres que te ayudan a descubrir cuál es tu tipo ideal o qué color de uñas ilumina tu mirada. Un test de estos he hecho, pero en este caso para saber cuál es tu partido político. El enlace me ha llegado de mi primo Mikel; el resultado me ha parecido arrollador.

Sin entrar en detalles, el test dice que el partido al que siempre he votado es el último al que votaría. Y el partido al que nunca he votado y nunca votaría anda ahí cerca, ufff… En cambio, el que más se acerca a mis ideologías a partir de una serie de preguntas que he contestado como si deben bajarse los impuestos y si se debe legalizar la marihuana, es uno que nunca me había planteado y que según el test debo votar de calle.

He buscado algo de información acerca de esta recomendación y, a decir verdad, me gusta. No va desencaminado de lo que siento y pienso. Los de izquierdas dicen que es de derechas, y los derechistas que es de extrema izquierda; por lo tanto debe andar por ahí en medio, ni frío ni calor, cero grados… Así que me replantearé de nuevo lo que ya creía tener claro.

Lo que tienen los tests, que conocen a uno más que uno mismo… A ver si las revistas van a estar acertadas también y saben mejor que yo quién es mi hombre ideal… ¡glups!

A quien voto
Grande Forges :)

La importancia del idioma

Hace tiempo leí un ¿chiste? muy ilustrativo sobre la importancia del idioma.

«La importancia del idioma»… ¿qué idioma?, me pregunto…

Decía así:

Va un tipo por una calle de una ciudad que no es la suya y, perdido, se encuentra con dos personas a las que pregunta:

– Disculpen, ¿hablan ustedes español?

Los aludidos se miran el uno a otro con cara de poker…

– Excusez-moi, parlez-vous français?, vuelve a preguntar en francés.

Fruncen el ceño y levantan una ceja, pero siguen sin contestar…

– Entschuldigen sie bitte, sprechen sie Deutsch?, insiste en alemán.

Encogen los hombros esta vez, con lo que el tipo, perdido y desesperado, se aleja. Entonces uno de los interpelados, dirigiéndose al otro, le dice en perfecto inglés:

– Deberíamos aprender idiomas.

– ¿Para qué?, contesta su amigo. Este señor sabía al menos tres y mira de qué le ha servido.

La importancia del idioma

Muy ilustrativo… :)

Garrulous!

Garrulous
Cuando se habla en otro idioma hay que tener mucho cuidado con las traducciones literales. Una traducción literal muy habitual es la de estar constipado. Ya sabemos lo que le pasa a un español cuando está constipado: tiene mocos, estornuda, tose a veces… Si el español va a un francés y le dice: je suis constipé; o si va a un inglés y le dice: I’m constipated. ¿Que qué pasa? Pues que tanto el francés como el inglés se quedan flipados. Y es que resulta que para ambos el español está estreñido.

Y también hay que andarse con pies de plomo cuando nos hablan los guiris. Al menos, no tomarse las cosas a la tremenda a la primera de cambio -o sin un diccionario a mano-. Si viene un guiri y te dice Garrulous! es posible que pienses que te considera cateto, de pueblo, es decir garrulo. ¡Nada más lejos! Él sólo opina que eres un charlatán.

Bueno, está bien. Puedes enfadarte un poquito.

No dejes para mañana…

Cada día me doy más cuenta de que no hay que posponer aquello que se desea hacer.

Una de las bandas que me hubiera gustado ver en directo es R.E.M. Ahora he llegado tarde a la cita y no han esperado por mi. La banda anuncia su separación. En un comunicado el día 21 de septiembre en su página web, Michel Stipe dice que «la habilidad de estar en una fiesta es saber cuándo marcharse». Cuánta razón tiene, pero qué pena me da.

Bueno, me quedo con su música. Como despedida publican R.E.M., PART LIES, PART HEART, PART TRUTH, PART GARBAGE, 1982 – 2011, una retrospectiva de sus 31 años de carrera con 40 temas, 3 de ellos inéditos. Uno de los temas, que de momento sólo puede oirse en Rolling Stone, con su título We all go back to where we belong describe lo que sabemos, que todos volvemos a donde pertenecemos. Para mi que ellos pertenecen a los escenarios y a la música, pero bueno, si se empeñan…

Rolling Stone publica en su página web un recopilatorio, a criterio suyo, de los 15 mejores vídeos de R.E.M. Se referirán a los videos, sí, porque no son sus 15 mejores canciones -a criterio mío-.

No puedo enumerar todas las que me gustan porque esto se haría larguísimo, pero sí quiero compartir Drive, que sin yo saber el título de la canción me ha acompañado en tantos viajes en coche, a modo repeat. Supongo me hace sentir como a Stipe en el video, en el que una marea de manos le pasean de un lado a otro, flotando…

Esto es algo que hago mucho cuando conduzco sola, disfrutar de un grupo, un disco, una canción, del paisaje, del sentimiento de libertad. Creo que cada grupo que me gusta tiene al menos una canción especial para este tipo de situación. Un día escribiré sobre ellas…

No dejes para mañana

Fue bonito mientras duró. Vuestro Rapid Eye Movement ha sido un visto y no visto. Os dejo con un clásico, Loosing my religion.

Y ya sabes, no dejes para mañana… ;)

No hablar por hablar

No hablar por hablar

Me encanta escuchar RNE los fines de semana por la mañana. Hay un programa los sábados y domingos de 8h a 13h (una hora menos en Canarias jeje…), No es un día cualquiera, que me entusiasma. Uno de los motivos es que aboga por el uso correcto de la lengua española. Otro es que trata con seriedad y humor, según sea preciso, los temas que aborda. Tienes la sonrisa asegurada, en ocasiones la carcajada, en esas cinco horas que dura. Los oyentes de este programa no son oyentes, sino escuchantes. A buen entendedor… :)

También me encanta el no hablar por hablar, es decir, cuando la gente dice algo cuando habla. Hay que saber hablar, para hacerlo. Si no, lo mejor es quedarse callado. A hablar se aprende escuchando. También -esto lo aprendí de un antiguo noviete- hay que saber en qué momento hablar. Esto es muy importante. Puedes tener algo vital que decir que, si no lo haces en el momento oportuno, pierde el sentido. Entonces, para hablar hay que tener paciencia.

En definitiva, si uno que me encanta el programa No es un día cualquiera, con que agradezco echarme unas risas y además adoro aprender de lo que escucho, me quedo con un fragmento del programa en el que el colaborador Juan Carlos Ortega narra este cuento con moraleja, «La veloz mente de Santiago«***.

No hablar por hablar*** Es un fragmento de 6:38 minutos de programa. El cuento empieza en el minuto 1:40 y dura menos de dos minutos. Recomiendo escuchar el fragmento completo pero si tienes prisa, salta al cuento directamente :)

Et la revoilà

Hoy hace un año que publiqué la primera entrada de este blog. En este año, mi vida ha dado varios giros. El primero negligentemente inesperado, después otro esperadamente inesperado -o viceversa quizá- y, el último, totalmente inesperado. Los tres tienen fecha, nombre y apellido… y han marcado mi vida para siempre, a mi y a los míos.

Y como no hay mal que por bien no venga, este año ha provocado en mí una corriente de cambios que me han hecho reestructurar mi escala de valores, pensar en cosas que antes ni por asomo me planteaba, valorar a la gente que vale la pena y mandar a la mierda a aquella que no lo vale. Descubrir a gente que de otro modo no habría descubierto, y encontrar a mi lado a más de los que habría pensado.

Creé Cuaderno Bebitácora hace un año con el fin de contar mis vivencias londinenses, pensando sobre todo en mi madre que se preocupa tanto cuando no estamos con ella. Una vez que ni una cosa ni la otra son posibles, una vez que el destino se obstina en que no me vaya a Londres y mi madre no puede seguirme a través del blog, ¿qué sentido tiene? Quizá ya no el que le quise dar en su día pero sí otros muchos. Por ejemplo mostrarme tal y como soy y compartir lo que estoy aprendiendo últimamente a raiz de lo que estoy viviendo. ¿Por qué no compartir todo aquello que me está ayudando a crecer como persona, de manera que quizá ayude a los demás?

Así que Et la revoilà, como dirían los franceses, de vuelta por aquí.

Me inspira El espejo de Krys, un blog que descubrí recientemente y en el que me ví reflejada porque compartimos inquietudes, gustos musicales, literarios y seriales, y que muchas veces pone palabras a lo que pienso. Pero sobre todo, me inspira su frase:

Toda historia tiene un final feliz; si no eres feliz, entonces no es el final…

Coger el móvil mientras se conduce duele

Yo era de las que pensaban que estas cosas ocurren a otras personas, que controlo cuando conduzco y que tengo cuidado. Era como tú, que piensas que pegarte una hostia por coger el móvil o cambiar de emisora sólo les ocurre a unos cuantos pardillos.

Esa era yo y ahora me he pasado al bando de los pardillos. Ahora puedo decir que coger el móvil mientras se conduce duele. En el saco de segundos de mi vida había un par de ellos, sólo dos, de los que consiguen que te salgas de la carretera mientras agarras el móvil del asiento de al lado. Había dos segundos de esos y ya los he gastado.

Estos dos segundos que os digo a veces se quedan en eso, dos segundos que te pegan un buen susto, te ponen el corazón a mil y piensas «joé qué susto, prometo no volver a coger el móvil mientras conduzco». Y hasta la próxima.

Otras veces los dos segundos del susto vacían de cuajo el saco entero de segundos. Quizá ocurra algo más entre medio, eso no lo sabremos más que por las noticias o por la esquela del periódico.

Finalmente hay ocasiones en que los dos segundos del susto preceden a un puñado de segundos más que duelen un huevo. Yo estoy en este grupo y puedo decir que soy afortunada a pesar de que duela de cojones. Soy afortunada porque lo estoy contando y porque duele, precisamente. Podría no sentir nada o podría estar en el grupo de los segundos vacíos, que cada uno decida qué es peor.

Sin entrar en detalles, mis dos segundos de distracción han conseguido postrarme a una silla durante un mes, luego otro más con muletas y sin apoyar un pie, y luego otros tres o cuatro meses de rehabilitación. Por ende, mis planes que todos conocéis se ven frustrados.

¿Lo positivo de todo esto? Primero que lo estoy contando, por lo tanto sigo teniendo un saco lleno de segundos; segundo que me duele, lo que significa que se curará; tercero que ahora sabré cómo utilizar mejor los segundos que me quedan; cuarto que quizá esto cale en ti y haga que te salgas del bando de los pardillos (es que ahora pienso que los pardillos son los que creen que están exentos).

Y ya en otro orden, aquello que sea lo que insiste en frustrar mis planes una y otra vez, si lee esto, que sepa que no lo va a conseguir, porque me rodea un puñado de gente que vale oro y que me da una fuerza sobrehumana para seguir.

Gracias familiares y amigos, porque sin vosotros no podría ;)

Oyster

La Oyster es la tarjeta de transporte londinense. Con ella puedes viajar en tren, bus y metro por las diferentes zonas de la ciudad.

Se puede registrar de manera que si la pierdes la cancelas y nadie se aprovecha de tu saldo. Además, si la registras saben qué líneas sueles usar y, si hay algún cambio o novedad, te avisan. En mi caso el bus que más utilizo es el 25, que me lleva desde la puerta de casa hasta el centro de Londres. Este es el mail que me han enviado:

https://cuadernobebitacora.com/oyster/

Dear Miss Busquier,

I am writing to let you know that from Saturday 25 June, double deck buses will replace the bendy buses currently on route 25.

Please note that you need to board through the front door only and all Oyster card users must touch in on the yellow reader.

There will be more buses, running about every 4‑8 minutes during the day, and every 6‑10 minutes in the evening and through the night.

O sea que ahora ponen un bus de dos plantas y pasará uno cada 4 o 10 minutos dependiendo de si es de día o de noche. Estoy bien comunicada, ¿eh? Y además podré ir arriba como si del bus turístico se tratase.

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