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Hay que joderse

Hay que joderse, sí. Porque pocas otras cosas podemos hacer. Hace unos días publicaba una prima mía en su Facebook, y cito textualmente su cita textual: «Los esfuerzos para salir de la crisis serán compartidos, justos y equitativos. Mariano Rajoy. jajajajjajajajjajaajajajajjajjajaajajajjajajaajajja«. Las carcajadas también son textuales, de ella. Me la imagino doblada con la mano sujetándose la barriga, roja de la risa y hasta con lágrimas en los ojos del descojone también.

A mi me vino a la mente algo que había oído hacía poco en Radio 3. Hablaban de Ana Botella y de una propuesta que ha hecho recientemente en la que «pide» «voluntarios» para que trabajen para el ayuntamiento. «Voluntaria y, por ende, gratuitamente».
Al parecer, para paliar la crisis en el ayuntamiento de Madrid se ha propuesto no cubrir los puestos de trabajadores que se dan de baja por traslado o por jubilación. Aproximadamente unos 2.000 puestos menos. ¡Qué va! Ya estamos los parados ahí disponibles para ir a sacarle el trabajo por la patilla, total, como no comemos ni tenemos gastos que pagar y no necesitamos tiempo para patearnos las calles en busca de curro… ¡Mejor dedícate a generar empleo, señora!

No tiene desperdicio… Un ejemplo, y vuelvo a citar textualmente: «Las posibilidades son múltiples, queremos voluntarios medioambientales, culturales, que de alguna manera se organicen para cuidar los centros públicos. En cambio, hay otros ámbitos, como la limpieza, en los que no se ha planteado esta iniciativa

Aquí van los artículos, pongo uno de cal y otro de arena, ¡qué benévola soy! Tanto como «la que le da a la botella» como decían en la radio. Por cierto, ¿algún voluntario para limpiarme la casa?

En España, hay que joderse

tch!

Acabo de leer ‘Generación tch!‘. Alguna vez se me ha ocurrido que todos formamos parte de un gran hermano y que alguien -o «alguienes«- mueve/n los hilos. Esta novela me ha terminado de convencer. Luego lo explico. Antes… ¿por qué la recomiendo?

Porque es una novela ligera, fácil de leer. Directa al grano y muy mundanal, te identificas rápidamente con los protagonistas. Y lo más importante: porque todos deberíamos pertenecer a un grupo así. Cuenta cómo tres amigos montan un colectivo de protesta contra las multinacionales y los políticos. Sólo protestan, no pretenden cambiar nada pues son conscientes de que no pueden. Pero no se callan. Patalean. Habla de Internet y las redes sociales, de cómo estamos atrapados y nos controlan; saben lo que nos gusta, lo que queremos, lo que buscamos… Al mismo tiempo el protagonista te mete en su mundo de manera que no sabes cuándo termina la realidad y comienza la ficción. Su relación con su novia -parte activa de la trama-, con sus amigos -socios cofundadores-, su trabajo… Sus gustos literarios, cinematográficos y musicales. He hecho una lista en Spotify con algunos de los grupos que recomiendan, yo la he puesto mientras leía el libro. Escucha…. En su web enlazan a todas sus recomendaciones. Es más, el libro no acaba en su última página en papel; continúa en el blog que escriben mes a mes.

Como decía al principio me he convencido de que nos controlan, nos manejan como a marionetas. La tele, la radio nos cuentan lo que quieren que oigamos. No son neutrales, el periodismo neutral no existe; todos sabemos de qué pata cojea cada uno. Internet es el microchip que nos han incrustado en la sesera y por el que saben todo acerca de nosotros.

«¿Cómo es posible que siempre llegue publicidad sobre temas tan específicos? (…) Las búsquedas que realiza un usuario con su móvil o su ordenador (…) se envían a una base de datos relacionada que comparten o se venden entre sí las multinacionales. También el texto de nuestros correos electrónicos (…). Con esta información de cada uno de nosotros, somos libros abiertos, ratones de laboratorio a los que observar en el estado más puro: la privacidad. Y es que cuando uno se cree a solas es el único momento en el que es verdaderamente sincero».

tch!

Este es un enlace a los primeros capítulos del libro, para que conozcas de primera mano el tono en el que está escrito.

PD: Por cierto, tch! es la «onomatopeya que representa el ruido que hacemos al chasquear la lengua con el paladar cuando algo no nos gusta, nos contraría o nos molesta».

Retroalimentación

Retroalimentación
Uno inevitablemente se pregunta si alguien estará leyendo su blog…,

…y un buen día en una reunión familiar un primo le dice que le hizo reir lo del cambio de dinero, un amigo deja un comentario diciendo que le gusta mucho el homenaje a REM, una amiga, durante una conversación telefónica, le incita a continuar «escribiendo así de bien» o, más difícil todavía, ¡se encuentra con la contestación de los aludidos en uno de los posts!

Todos los casos me animan y me hacen mucha ilusión, y agradezco que estéis ahí a pesar de que escribo tan poco.

¡La retroalimentación es muy importante! No puedo negarlo. Es muy gratificante saber que a alguien le gusta cómo escribes, que le haces reir o que le interesa lo que cuentas. ¡Pero también se da a la inversa! Tengo presentes vuestras ideas, recomendaciones, sugerencias… Como aquella vez que una amiga me dijo cómo le molestaba que le saltara la música al abrir mi blog -lo configuré para que se oiga sólo si se da al play-, o aquellos tantos que me habéis dicho que no podéis publicar comentarios -esto aún no he averiguado por qué es; sé quién diría que cambie de navegador, que el Internet Explorer es una mierda… pero mi hermana no utiliza el Explorer…-.

Y bueno, como dirían mis amigos de por ahí arriba, sin más. Que se agradece que andéis por la retaguardia ;)

Un abrazo a tod@s :)

A quién voto

Últimamente me encuentro desencantada, apática e inculta en cuanto a política se refiere. Todo me da pereza… los telediarios, los debates, que unos se echen mierda a los otros y los otros a los unos… En estos tiempos de desencanto político seguro que no soy la única que se está preguntando ¿ A quién voto el domingo ?

Para colmo, o quizá gracias al guionista -otros dirían gracias a dios e incluso lo escribirían con mayúscula y es tema aparte-, he olvidado pedir el voto por correo. Me fastidia no participar de este movimiento histórico y de resultado «predecible» que vivimos, pero tampoco tendría claro a quién apoyar.

Con todo esto, he hecho un test. Como esos de las revistas de mujeres que te ayudan a descubrir cuál es tu tipo ideal o qué color de uñas ilumina tu mirada. Un test de estos he hecho, pero en este caso para saber cuál es tu partido político. El enlace me ha llegado de mi primo Mikel; el resultado me ha parecido arrollador.

Sin entrar en detalles, el test dice que el partido al que siempre he votado es el último al que votaría. Y el partido al que nunca he votado y nunca votaría anda ahí cerca, ufff… En cambio, el que más se acerca a mis ideologías a partir de una serie de preguntas que he contestado como si deben bajarse los impuestos y si se debe legalizar la marihuana, es uno que nunca me había planteado y que según el test debo votar de calle.

He buscado algo de información acerca de esta recomendación y, a decir verdad, me gusta. No va desencaminado de lo que siento y pienso. Los de izquierdas dicen que es de derechas, y los derechistas que es de extrema izquierda; por lo tanto debe andar por ahí en medio, ni frío ni calor, cero grados… Así que me replantearé de nuevo lo que ya creía tener claro.

Lo que tienen los tests, que conocen a uno más que uno mismo… A ver si las revistas van a estar acertadas también y saben mejor que yo quién es mi hombre ideal… ¡glups!

A quien voto
Grande Forges :)

No hablar por hablar

No hablar por hablar

Me encanta escuchar RNE los fines de semana por la mañana. Hay un programa los sábados y domingos de 8h a 13h (una hora menos en Canarias jeje…), No es un día cualquiera, que me entusiasma. Uno de los motivos es que aboga por el uso correcto de la lengua española. Otro es que trata con seriedad y humor, según sea preciso, los temas que aborda. Tienes la sonrisa asegurada, en ocasiones la carcajada, en esas cinco horas que dura. Los oyentes de este programa no son oyentes, sino escuchantes. A buen entendedor… :)

También me encanta el no hablar por hablar, es decir, cuando la gente dice algo cuando habla. Hay que saber hablar, para hacerlo. Si no, lo mejor es quedarse callado. A hablar se aprende escuchando. También -esto lo aprendí de un antiguo noviete- hay que saber en qué momento hablar. Esto es muy importante. Puedes tener algo vital que decir que, si no lo haces en el momento oportuno, pierde el sentido. Entonces, para hablar hay que tener paciencia.

En definitiva, si uno que me encanta el programa No es un día cualquiera, con que agradezco echarme unas risas y además adoro aprender de lo que escucho, me quedo con un fragmento del programa en el que el colaborador Juan Carlos Ortega narra este cuento con moraleja, «La veloz mente de Santiago«***.

No hablar por hablar*** Es un fragmento de 6:38 minutos de programa. El cuento empieza en el minuto 1:40 y dura menos de dos minutos. Recomiendo escuchar el fragmento completo pero si tienes prisa, salta al cuento directamente :)

Et la revoilà

Hoy hace un año que publiqué la primera entrada de este blog. En este año, mi vida ha dado varios giros. El primero negligentemente inesperado, después otro esperadamente inesperado -o viceversa quizá- y, el último, totalmente inesperado. Los tres tienen fecha, nombre y apellido… y han marcado mi vida para siempre, a mi y a los míos.

Y como no hay mal que por bien no venga, este año ha provocado en mí una corriente de cambios que me han hecho reestructurar mi escala de valores, pensar en cosas que antes ni por asomo me planteaba, valorar a la gente que vale la pena y mandar a la mierda a aquella que no lo vale. Descubrir a gente que de otro modo no habría descubierto, y encontrar a mi lado a más de los que habría pensado.

Creé Cuaderno Bebitácora hace un año con el fin de contar mis vivencias londinenses, pensando sobre todo en mi madre que se preocupa tanto cuando no estamos con ella. Una vez que ni una cosa ni la otra son posibles, una vez que el destino se obstina en que no me vaya a Londres y mi madre no puede seguirme a través del blog, ¿qué sentido tiene? Quizá ya no el que le quise dar en su día pero sí otros muchos. Por ejemplo mostrarme tal y como soy y compartir lo que estoy aprendiendo últimamente a raiz de lo que estoy viviendo. ¿Por qué no compartir todo aquello que me está ayudando a crecer como persona, de manera que quizá ayude a los demás?

Así que Et la revoilà, como dirían los franceses, de vuelta por aquí.

Me inspira El espejo de Krys, un blog que descubrí recientemente y en el que me ví reflejada porque compartimos inquietudes, gustos musicales, literarios y seriales, y que muchas veces pone palabras a lo que pienso. Pero sobre todo, me inspira su frase:

Toda historia tiene un final feliz; si no eres feliz, entonces no es el final…

Coger el móvil mientras se conduce duele

Yo era de las que pensaban que estas cosas ocurren a otras personas, que controlo cuando conduzco y que tengo cuidado. Era como tú, que piensas que pegarte una hostia por coger el móvil o cambiar de emisora sólo les ocurre a unos cuantos pardillos.

Esa era yo y ahora me he pasado al bando de los pardillos. Ahora puedo decir que coger el móvil mientras se conduce duele. En el saco de segundos de mi vida había un par de ellos, sólo dos, de los que consiguen que te salgas de la carretera mientras agarras el móvil del asiento de al lado. Había dos segundos de esos y ya los he gastado.

Estos dos segundos que os digo a veces se quedan en eso, dos segundos que te pegan un buen susto, te ponen el corazón a mil y piensas «joé qué susto, prometo no volver a coger el móvil mientras conduzco». Y hasta la próxima.

Otras veces los dos segundos del susto vacían de cuajo el saco entero de segundos. Quizá ocurra algo más entre medio, eso no lo sabremos más que por las noticias o por la esquela del periódico.

Finalmente hay ocasiones en que los dos segundos del susto preceden a un puñado de segundos más que duelen un huevo. Yo estoy en este grupo y puedo decir que soy afortunada a pesar de que duela de cojones. Soy afortunada porque lo estoy contando y porque duele, precisamente. Podría no sentir nada o podría estar en el grupo de los segundos vacíos, que cada uno decida qué es peor.

Sin entrar en detalles, mis dos segundos de distracción han conseguido postrarme a una silla durante un mes, luego otro más con muletas y sin apoyar un pie, y luego otros tres o cuatro meses de rehabilitación. Por ende, mis planes que todos conocéis se ven frustrados.

¿Lo positivo de todo esto? Primero que lo estoy contando, por lo tanto sigo teniendo un saco lleno de segundos; segundo que me duele, lo que significa que se curará; tercero que ahora sabré cómo utilizar mejor los segundos que me quedan; cuarto que quizá esto cale en ti y haga que te salgas del bando de los pardillos (es que ahora pienso que los pardillos son los que creen que están exentos).

Y ya en otro orden, aquello que sea lo que insiste en frustrar mis planes una y otra vez, si lee esto, que sepa que no lo va a conseguir, porque me rodea un puñado de gente que vale oro y que me da una fuerza sobrehumana para seguir.

Gracias familiares y amigos, porque sin vosotros no podría ;)

De adioses y bienvenidas

Acabo de devolver las llaves del piso en el que he vivido estos últimos cuatro años y poco más. Después de tanto meditar, sopesar, valorar y decidir, finalmente está hecho: vaciado y devuelta la llave. Ha sido duro, no os voy a engañar, y mi primer sentimiento ha sido de tristeza. Y miedo, algo de miedo por haber dejado el trabajo, por quedarme sin piso y, lo más importante, dejar a mis amigos y primos.

Pero no me ha costado mucho recordar que las dos primeras cosas, aunque importantes, son materiales. En cuanto a la tercera, me quedo con que lejos de «perderos», he ganado eso: amigos. Y todo lo que conlleva: muy buenos ratos.

Como me ha visto un poco triste, mi prima Val me ha dicho que no se puede hacer una tortilla sin romper huevos, ¿lo sabíais? Yo no. Ahora lo sé. Todos me habéis dicho cosas y todas me han calado, pero lo de los huevos es muy gráfico, ¿no creéis?

Así que eso, vais a ver qué tortilla más rica me va a salir.

Ahora, a disfrutar unos días de sol con la familia, ¡y luego a pasar frío y lluvia!

See you ;)

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