Etiqueta: Inglaterra

Qué timo

Hace pocas semanas estábamos en la playa pensando que el invierno se retiraba tímidamente y la primavera comenzaba a abrirse paso asomando la nariz entre las gélidas tinieblas invernales. Incrédula de mi, qué timo oye…

Vaya timo cuando el sol se cambia por la lluvia
Brighton Pier

No es una nueva moda ni la foto es de los años 20 en que los bañadores iban del tobillo al cuello y viceversa. Ir a la playa aquí no implica sombrilla, toalla y bronceador. Pero qué agradable el sol, aunque a diez grados.

¿Retirarme yo? Ni hablar, dijo el invierno. Y la semana pasada, después de aquel día de tregua:

Palmeira Square, Brighton, UK
Palmeira Square, Brighton
Preston Park, Brighton, UK
Preston Park, Brighton

Menos mal que algunos sabemos sacar provecho sea cual sea la situación…

Brighton, UK
The Bee´s Mouth

The Bee´s Mouth

Desde que estoy en Brighton he pasado muchas veces delante de The Bee´s Mouth y nunca se me habría ocurrido entrar. Por las luces de neón, supongo, que no son muy británicas…

The Bee´s Mouth

Hace unos días me lo propuso una amiga y, al ver que tienen música en directo, me animé. Fuimos esta noche y lo que me encontré superaba con creces mis expectativas. Así que aquí estoy ahora, tomándome mi copita de vino -he descubierto unas botellitas bi-dosis de un vino Australiano muy rico. Las hay de Campo Viejo, pero su sabor se parece sospechosamente a un tal Don algo…-. ¡A lo que voy!

Lo primero, el lugar. Uno de esos en los que entras y te sientes bien, ¿no te pasa? No sé si por el ambiente, la decoración, la música… o todo junto quizá. Pero buen rollo. Me gustó el pub.

Tres plantas. La primera, una intermedia que viene a ser una especie de apartado, y la planta baja donde fue el concierto. Era bastante pequeño, la gente sentada en el suelo pegada a los músicos. Era muy familiar, de hecho era como un concierto improvisado en el salón de casa con el nieto, el amigo del nieto y su primo tocando, y la abuela al fondo haciendo punto -con todo el cariño-. Muy entrañable.

The Bee´s Mouth

Lo segundo que me gustó fue el rato tan agradable que pasé escuchando tres bandas de la zona en directo.

WOODLAND BLUE

Woodland Blue, The Bee´s Mouth, Brighton

Woodland Blue son tres chavales de Cornwall, al sudoeste de Inglaterra, y de Brighton al sur, donde vivo. Y qué mejor manera de describir su música que con una canción, Looking Glass.

TIME FOR T.

Los segundos en tocar fueron Time for T. Se trata de un proyecto liderado por un portugués llamado Tiago y en sus representaciones pueden aparecer hasta seis músicos más: Tiago, Harry, Joshua, Oliver, Martyn, Juan y Raphael. Esta noche actuaron solo Tiago y Juan. El que se oculta tras el micro es Juan:

Time for T., The Bee´s Mouth, Brighton

Ellos mismos definen su genéro como música ‘Alternative to what‘, es decir «Alternativa a qué». Me gusta este término, da que pensar. Por otro lado, alguien los define diciendo ‘Jangly, energetic, cleverly worded songs with a bohemian easiness and enigmatic charm‘. Lo que viene a ser «Canciones ¿campanilleras?, energéticas, de letras inteligentes con una sencillez bohemia y encanto enigmático». Algo así…

Te dejo con Tornado.

K.A.T.E.

La banda estelar -por ser los últimos, por su diversidad, porque a algunos les gustará más… pero no porque las dos anteriores formaciones dejen que desear- fue K.A.T.E.

K.A.T.E., The Bee´s Mouth, Brighton

La banda está formada por tres chicos -Kevin Murphy, Andrew Stuart-Buttle y Tom Anderson- y una chica -Ellie Ford-. Hoy sólo tocaron dos de los chicos y la chica. He de decir que me fascinaron. Escucharles era como dejarse mecer por las olas en medio de un océano de aguas tranquilas en un día de cálida primavera. Muy cursi, ya, pero describe casi, casi la sensación: agradable, relajante, confortante… Se definen en su Facebook como ‘4 Songwriters join forces to make one being‘, en cristiano «Cuatro cantautores aúnan fuerzas para formar un ser». Empecé fascinándome mientras se preparaban viendo a la chica poniendo a punto su arpa:

K.A.T.E., The Bee´s Mouth, Brighton

Seguí fascinándome, además de con la música, con su habilidad para tocar varios instrumentos y la facilidad que tenían de cambiarse de uno a otro. Sin ir más lejos, Ellie (la chica) tocó el arpa, la guitarra, el piano y cantó estupendamente. Para ser sincera, he de decir que además de la fascinación me quedé con una sensación de admiración y un amargo regusto de envidia no sana, sino cochina.

K.A.T.E., The Bee´s Mouth, Brighton

En el momento de esta foto Ellie estaba tras el piano y el chaval de la derecha se había pasado de tocar el piano y el violín, a tocar la guitarra.

Te dejo con Take me to Shore.

Que lo disfrutes tanto como yo…

Bath…

Bath es una ciudad en el condado de Somerset situada al suroeste de Inglaterra. Fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 1987. Es un must see -visita obligada- y es considerada como la ciudad más bonita por una inmensa mayoría.

Bath

Además de por su belleza, es conocida por sus termas romanas. Según la Wikipedia estas fueron antes que la ciudad, siendo Bath fundada por los romanos como un complejo termal en el año 43 d.C.

Bath

Culturalmente cuenta con cinco teatros, diversos festivales -de música, cine, literatura y, cómo no, de cerveza-, una competición artística anual, una galería de arte y varios museos. Además, en diciembre de 1775 vió nacer a una de las más reconocidas autoras inglesas, Jane Austen. Aquí me detengo un rato. Como su más famosa residente, Bath homenajea de manera permanente a la escritora con un centro cuya exhibición narra la historia de cómo vivir en Bath influyó en la vida y obra de Austen. Anualmente se celebra además un festival en su honor -que, por cierto, este año tiene lugar este fin de semana, entre el 14 y el 22 de septiembre-.

Bath

Fue Bath además cuna de Thomas Gainsborough, pintor de retratos y paisajes; Thomas Lawrence, pintor de retratos y presidente de la Real Academia; John Maggs, pintor; William Friese-Greene, fotógrafo e inventor prolífico. Cinematrográficamente, Bath ha sido escenario de varias películas -Vanity Fair (2004), The Duchess (2008), The Elusive Pimpernel (1950) y The Titfield Thunderbolt (1953)- y progamas de televisión.

Sinceramente, creo que Bath cuenta con material suficiente como para escribir una trilogía y no tan sólo una entrada de humilde blog.

Como experiencia personal y a modo de resúmen, lo siguiente.

Fuí con un grupo de compañeras de academia en un viaje organizado. En el bus nos dieron este mapa en el cual están marcados los ocho puntos más importantes de la ciudad y su ubicación. Al llegar, los guías nos condujeron por el recorrido…

Bath

1. Bath Abbey
2. Roman Baths
3. Thermae Bath Spa
4. Victoria Art Gallery
5. Jane Austen Centre
6. The Circus
7. Assembly Rooms & Fashion Museum
8. Royal Crescent

… en 20 minutos. Os lo recomiendo. Ver una ciudad con tanto por ver en 20 minutos. Luego nos dejaron un hora para visitar libremente. Qué generosidad.

Por si dudáis, lo de los lados de la foto no son pisapapeles. Son la botella de vino que me estoy tomando y la copa en la que lo tomo. Todo esto mientras escucho Kings of Convenience.

Bath, Somerset, UK

Y finalmente, como anécdota contar que en 1696, a raiz de una caída de la economía, William III creó un impuesto por el que cada casa que tuviera más de seis ventanas debía apoquinar pasta. Como consecuencia, muchas de las casas con exceso de ventanas -seguramente las de la oposición- decidieron tabicarlas. De esta manera, una casa con 7-9 ventanas debía pagar 2 chelines y una casa con 10-19 ventanas debía pagar 4 chelines. Espero que esto no lo lea nuestro querido gobernador, no quisiera alimentar su abanico de medidas necesarias…

Descubrimientos imprevistos

Esta mañana me dijeron que hoy iba a ser el último día de buen tiempo, que a partir de mañana empieza a llover. Así que agarré la bici, empecé a pedalear dirección, digamos, Este, hasta que llegué a Rottingdean.

No hice visita turística, mi llegada a este pueblo fue casual. Podría haber seguido pedaleando pero me paré aquí. Me dejé llevar y descubrí un rincón muy acogedor. Estuve unas cuatro horas sentada, mirando el mar y pensando en mis cosas. Uno de esos momentos, descubrimientos imprevistos, que tanto me llenan.

Me he quemado la cara y los brazos… ¡Qué raro! Pero es que no estaba tomando el sol. Sólo estaba pensando en mis cosas y el sol no pegaba fuerte como para darme cuenta de que me estaba quemando.

Descubrimientos imprevistos

El banco en el que estuve sentada cuenta una historia. La historia de una tal Violet Lilley que falleció a los 85 años de edad, pero que antes de fallecer conmemoró a su difunto marido Bill Lilley que tanto disfrutó de este paseo bajo el acantilado. A su vez, alguien conmemora a Violet, adorable esposa de Bill.

Puedo ver a Violet y a Bill sentados en este banco en el que ahora estoy yo, después de un largo paseo cogidos de la mano.

Rottingdean, Brighton, UK

Qué historias ocultará este banco, este paseo… me pregunto.

The Spanish Combination

The Spanish Combination

Hace no mucho pensaba que los ingleses no estaban interesados en aprender otros idiomas. ¿Que por qué? Por varias razones. Por una parte porque no lo necesitan. Todo el mundo quiere aprender inglés, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. Por otra, porque todo el mundo habla inglés. Particularmente considero que los idiomas son muy importantes; la cuestión es, ¿qué idiomas?

He vivido la mayor parte de mi vida en una zona turística y he tratado con todo tipo de turistas. Y mi particular investigación lanza la teoría de que los ingleses son -vamos a decir casi- los únicos que se dirigen a cualquiera en inglés, sin comprobar antes si hablan su idioma. Y para qué habrían de hacerlo si saben que les van a entender con un alto margen de probabilidad.

Últimamente mi teoría está dejando de caer por su propio peso. Una de las primeras cosas que hice al llegar a Brighton fue poner un anuncio en el que proponía intercambio de idiomas. Es decir, me ofrecía a enseñar español a cambio de que me enseñen inglés con una condición: que fueran nativos y no extranjeros con conocimientos del idioma. No salgo de mi asombro al comprobar la cantidad de gente que, aún hoy -unos dos meses después de mi llegada- me sigue llamando interesada. La gran mayoría tienen muy buen nivel de español y mucha predisposición a aprender además de a enseñar su idioma. Añado además que gran parte de ellos son profesores de inglés.

The Spanish Combination

Y esta noche ha sido la de la abolición de mi teoría. Una amiga me propuso ir a The Spanish Combination. The Spanish Combination consiste en que cada jueves a las 21h. un grupo de gente hispano y angloparlante se reúne en un pub, The Cornerstone, y habla entre sí en ambos idiomas. Antes de ir no tenía muchas expectativas puestas en la experiencia, pero el balance final ha sido claramente positivo.

Cuando llegué sólo estaba mi amiga y una señora más. Nos sentamos un rato las tres y al poco me dirigí a la barra. Estaba pidiendo mi half pint y alguien a mi lado me preguntó si venía a lo del intercambio. Tenía aspecto de español pero era inglés de pura cepa. Le invité a unirse a nosotras. Cuando íbamos hacia donde estaban mi amiga y la otra mujer, ya no eran dos, eran cinco personas. Y dos minutos después llegaron otros dos que se unieron al grupo. Cuando me quise dar cuenta éramos un grupo de entre diez y quince personas. ¡Pero esto no es todo! Empecé a fijarme en el pub y descubrí que se habían formado nuevos grupos. Ingleses con ganas de aprender o mejorar su español. Españoles con ganas de aprender o mejorar su inglés.

En conclusión, ha sido una experiencia muy enriquecedora, interesante y productiva. Yo, además de haber conversado durante tres horas con ingleses, me he llevado una posible propuesta de formación laboral… en inglés. Además, he aprendido que no sólo I like, sino que I like it… ;) ¿Quién da más?

Un imprescindible

Uno suele irse por los Cerros de Úbeda cuando se trata de perseguir la felicidad y no se da cuenta de que la tiene ante sus narices, de que quizá se trata del instante que está viviendo. Un instante, mas otro intante, mas otro… estos son los que conforman la felicidad.

Hoy disfruté de un momento de estos. Un día soleado, paseo por la playa. Tumbada en una hamaca en el Brighton Pier, sobre el mar y con vistas al mar. Suena una canción* que quizá complementa -o completa- el instante. Me percato de que realmente estoy disfrutando el momento y lo aprecio.

Un imprescindible

Y como todo encanto tiene su desencanto… Como todo hechizo es roto por el maleficio de la bruja… Este no iba a ser menos.

Estaba con los ojos cerrados pensando en mis cosas cuando de pronto sentí un taponacito en la parte interna de mis rodillas y, seguido, un calorcito diminuto que iba resbalando por mis piernas. Me sobresalté, abrí los ojos, me incorporé y miré. Todo ocurrió en décimas de segundo, desde el taponacito hasta que estaba incorporada y ví qué sucedía.

Una cagada de gaviota.

Hala, momento feliz al traste.

Lo típico, miras a los lados esperando que nadie se haya dado cuenta. Como cuando te caes en medio de una rambla un domingo de verano en que la gente no tiene otra cosa que hacer que pasear por la rambla. Te caes y esperas que nadie te haya visto. Pues yo igual con la necesidad del bicho volador. Bueno, recurro a mi bolso recordando que no me quedan pañuelos y diciéndome a mi misma «¡Algo habrá! ¡El fular aunque sea!». Cuando de pronto me viene la luz y recuerdo las toallitas húmedas. Porque no creo en aquel, si no diría benditas sean. Me quedaré con que son un imprescindible.

Y comienza a abordarme de nuevo la sensación de felicidad de la que vengo hablando. «Menos mal que ha sido en las piernas y no en el pelo o en la ropa…». «Menos mal que tengo toallitas, para que luego los varones se quejen del bolso de Mary Poppins que solemos llevar las féminas».

La conclusión final que hago es la siguiente: No sé qué probabilidades hay en la vida de que te cague una gaviota pero supongo que pocas y a mí ya me ha cagado. Así que supongo que ahora me toca seguir disfrutando de esos instantes con la esperanza de que, ahora, le caiga a otro.

* El título de la canción es casual. ‘England‘, de The National. Estaba sonando, me percaté de lo bien que me sentía y miré el título.

Rainy day

He salido a las 8:25 a coger el bus para ir a clase y hacía sol y buena temperatura. A medida que transcurrían las horas el cielo se ha ido engriseciendo. Al finalizar la clase el profesor nos dijo que nos sintiéramos libres de irnos y, mirando al cielo, predijo que teníamos cinco minutos antes de que empezara a llover. Todo en inglés, rainy day, feel free to go, blablabla No habían pasado diez segundos de su predicción cuando empezó a caer un chaparrón de órdago.

Aún así nos fuimos. Nos sentíamos libres de ello.

Salí, abrí mi paraguas de una libra y me encaminé a la parada. Cogí el bus y me paré en la zona comercial. Una compañera me había dicho que en Waterstones, una librería en la que estuve hace un par de semanas, tienen libros de prácticas del First de Cambridge. Allá que me fui, pero ilusa de mi el otro día pensé que sólo había una planta de libros y otra de cafetería. El otro día sólo estuve en la primera planta y vi la cafetería anunciada pero no subí. Hoy, buscando el libro de prácticas, empecé a subir y me encontré con una segunda planta. Ahí no estaba.

Vi más escaleras. Subí. Ahí tampoco estaba. Ya van tres…

Vi más escaleras. Subí. Ahí tampoco estaba. Pero sí estaba la cafetería. Cuatro plantas.

Más escaleras. Subí. Al fin encontré el libro. Cinco plantas repletas de libros!

Buah, qué gozada… Sí, ya sé que la FNAC existe, pero a mi me hacía ilusión encontrar una librería de cinco plantas aquí, donde vivo ahora. Y con cafetería en medio.

Total que subí cinco pisos para nada porque el libro que había era un timo. Yo que pretendía ser legal y no descargarlo de Internet… Me fuí.

Al salir a la calle seguía lloviendo pero el órdago se había elevado a la quinta potencia. Es decir, llovía un huevo. Me dirigí de nuevo a la parada para continuar mi trayecto a casa y mi cabeza iba pensando. «Llueve, con truenos y relámpagos incluídos. Mira esa con la minifalda hawaiiana, qué frío! Vengo de una librería de cinco plantas con cafetería. No es momento de ir a casa. Es momento de entrar en una cafetería, pedir algo caliente, sentarme con un libro junto a una ventana y disfrutar del momento. Al fin y al cabo de eso se trata, de disfrutar el momento». De disfrutar cada momento como si fuera el último.

Mientras mi cabeza seguía pensando di media vuelta. Ríos de agua bajando por las aceras y por los desagües más. Todos los semáforos en rojo, el de peatones y el de coches. Parados al borde de la carretera esperando a que el semáforo se pusiera en verde. Todos parados como idiotas, más idiotas los peatones que nos estábamos calando gracias al viento lateral que acompañaba a la lluvia torrencial. Una valiente se atreve a dar un paso hacia adelante y a medio camino se arrepiente metiendo el pie justo por donde más agua corre. Toma pie hundido hasta el gemelo. Qué frío!

Se pone en verde -o no, pero cruzamos-. Frente a mi la entrada a Waterstones y la gente refugiada en la entrada -qué chico más mono!- esperando que amaine la lluvia. Venga, que ya queda menos. Ten cuidado con los charcos. Plas… Plassss… El agua hasta los tobillos y un fresquito bajando llenando poco a poco mis zapatos. Me acuerdo de la del semáforo. Pero si estoy en la acera! No es un charco, es el río que baja por la acera.

Subo. Chof, chof, chof… Tercera planta, cojo un libro. Chof, chof… Cuarta planta. Cafetería. Sólo una mesa libre junto al baño. Delante de mi un señor. Mierda… Lo pide para llevar. Bien! -seguro que tiene una piragua en la entrada-. Pido mi… consumición. Se levanta un señor sentado a una mesa junto a la ventana. Se va. Bien! Allá que voy. Chof, chof…

Me siento, abro mi libro, me traen mi chocolate caliente, miro hacia la calle y veo una marea de paraguas moviéndose en todas direcciones. Me pongo los auriculares, mi música, un sorbo a mi chocolate, vuelvo a abrir mi libro… ¿Se puede pedir más?

Rainy day

La SEÑORITA y el CHOCOLATE

Rainy day

CHOCOLATE: Me quieres, Señorita, ¿no es cierto? ¡Me quieres! ¡ME QUIERES!

SEÑORITA: No Chocolate, no te quiero, después del placer inicial vienen las NÁUSEAS y luego la CULPA.

CHOCOLATE: Esa, Señorita, es la razón de mi existencia. ¿Me vas a denegar mi razón de existir?

SEÑORITA: No, Chocolate. No haría eso.

CHOCOLATE: Gracias.

(Se oye alguien masticando, seguido de un suspiro de placer).

Esta vez sí que sí

Bueno, bueno… hace tiempo que no escribo, lo sé. Esta vez he querido ser precavida y aquí estoy, esta vez sí que sí, escribiendo desde Brighton cuando llevo aquí once días. Aunque temporalmente, estoy instalada, y como dice una buena amiga, mimetizada -con esto quiere decir que alguna tarde me tomo una pint, bueno media porque a estos ingleses es difícil seguirles el ritmo-.

Y como una imagen vale más que mil palabras voy a mostrar y explicar un poquito. ¡Ahí va!:

Brighton Pier, UK

Esta es una vista desde el Brighton Pier. Originariamente, en 1823, fue una plataforma de atraque de barcos llegados de Francia. Durante diez años sufrió una serie de tormentas que causaron daños irreparables, hasta que en 1889 lo compró una compañía privada. Fue reconstruido y, con un coste de 27.000 libras en rehabilitación, reabierto el 20 de mayo de 1899. A lo largo de los años lo han ido modernizando con atracciones punteras, hasta llegar al día de hoy en que se ha convertido en una mini feria flotante con puestos de comida y bebida.

Brighton, UK Aquí el mar es verde… Como anécdota, contar que lo primero que ví al llegar a Brighton fue a un tipo plantar esa bandera roja y amarilla en la playa. Yo, desde mi ignorancia y contando con que estamos con la Eurocopa, pensé que era un patriota español marcando territorio. La bandera me pareció un poco chunga, todo hay que decirlo, a falta de una banda. Pero bueno, en mi defensa diré que no había dormido más que tres horas. A catorce grados y ese mar verde y revuelto, lo que menos me iba a imaginar era que se trataba del socorrista de la playa plantando la bandera de baño seguro. ¡Joé no hay más que fijarse en lo abrigada que va la gente!

 

Pero también sale el sol. Y la gente está a las puertas de las Royal Pavilion, Brighton, UK playas y los parques preparada, lista… Y cuando el sol sale, ¡ya!, echa a correr para aprovechar al máximo esos rayitos calentitos. El Royal Pavilion es un palacio de apariencia oriental construido por el rey Jorge VI -ese al que todos conocemos- entre 1787 y 1823. Además del visitable palacio, hay museos, galerías de arte y librerías. Y, rodeando los edificios, unos preciosos y cuidados jardines en los que se tumba la gente a leer, de picnic, a tocar los timbales o, simplemente, relajarse a tomar el sol.

Retroalimentación

Retroalimentación
Uno inevitablemente se pregunta si alguien estará leyendo su blog…,

…y un buen día en una reunión familiar un primo le dice que le hizo reir lo del cambio de dinero, un amigo deja un comentario diciendo que le gusta mucho el homenaje a REM, una amiga, durante una conversación telefónica, le incita a continuar «escribiendo así de bien» o, más difícil todavía, ¡se encuentra con la contestación de los aludidos en uno de los posts!

Todos los casos me animan y me hacen mucha ilusión, y agradezco que estéis ahí a pesar de que escribo tan poco.

¡La retroalimentación es muy importante! No puedo negarlo. Es muy gratificante saber que a alguien le gusta cómo escribes, que le haces reir o que le interesa lo que cuentas. ¡Pero también se da a la inversa! Tengo presentes vuestras ideas, recomendaciones, sugerencias… Como aquella vez que una amiga me dijo cómo le molestaba que le saltara la música al abrir mi blog -lo configuré para que se oiga sólo si se da al play-, o aquellos tantos que me habéis dicho que no podéis publicar comentarios -esto aún no he averiguado por qué es; sé quién diría que cambie de navegador, que el Internet Explorer es una mierda… pero mi hermana no utiliza el Explorer…-.

Y bueno, como dirían mis amigos de por ahí arriba, sin más. Que se agradece que andéis por la retaguardia ;)

Un abrazo a tod@s :)

Coger el móvil mientras se conduce duele

Yo era de las que pensaban que estas cosas ocurren a otras personas, que controlo cuando conduzco y que tengo cuidado. Era como tú, que piensas que pegarte una hostia por coger el móvil o cambiar de emisora sólo les ocurre a unos cuantos pardillos.

Esa era yo y ahora me he pasado al bando de los pardillos. Ahora puedo decir que coger el móvil mientras se conduce duele. En el saco de segundos de mi vida había un par de ellos, sólo dos, de los que consiguen que te salgas de la carretera mientras agarras el móvil del asiento de al lado. Había dos segundos de esos y ya los he gastado.

Estos dos segundos que os digo a veces se quedan en eso, dos segundos que te pegan un buen susto, te ponen el corazón a mil y piensas «joé qué susto, prometo no volver a coger el móvil mientras conduzco». Y hasta la próxima.

Otras veces los dos segundos del susto vacían de cuajo el saco entero de segundos. Quizá ocurra algo más entre medio, eso no lo sabremos más que por las noticias o por la esquela del periódico.

Finalmente hay ocasiones en que los dos segundos del susto preceden a un puñado de segundos más que duelen un huevo. Yo estoy en este grupo y puedo decir que soy afortunada a pesar de que duela de cojones. Soy afortunada porque lo estoy contando y porque duele, precisamente. Podría no sentir nada o podría estar en el grupo de los segundos vacíos, que cada uno decida qué es peor.

Sin entrar en detalles, mis dos segundos de distracción han conseguido postrarme a una silla durante un mes, luego otro más con muletas y sin apoyar un pie, y luego otros tres o cuatro meses de rehabilitación. Por ende, mis planes que todos conocéis se ven frustrados.

¿Lo positivo de todo esto? Primero que lo estoy contando, por lo tanto sigo teniendo un saco lleno de segundos; segundo que me duele, lo que significa que se curará; tercero que ahora sabré cómo utilizar mejor los segundos que me quedan; cuarto que quizá esto cale en ti y haga que te salgas del bando de los pardillos (es que ahora pienso que los pardillos son los que creen que están exentos).

Y ya en otro orden, aquello que sea lo que insiste en frustrar mis planes una y otra vez, si lee esto, que sepa que no lo va a conseguir, porque me rodea un puñado de gente que vale oro y que me da una fuerza sobrehumana para seguir.

Gracias familiares y amigos, porque sin vosotros no podría ;)

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