Etiqueta: Música

The Bee´s Mouth

The Bee´s Mouth

Desde que estoy en Brighton he pasado muchas veces delante de The Bee´s Mouth y nunca se me habría ocurrido entrar. Por las luces de neón, supongo, que no son muy británicas…

The Bee´s Mouth

Hace unos días me lo propuso una amiga y, al ver que tienen música en directo, me animé. Fuimos esta noche y lo que me encontré superaba con creces mis expectativas. Así que aquí estoy ahora, tomándome mi copita de vino -he descubierto unas botellitas bi-dosis de un vino Australiano muy rico. Las hay de Campo Viejo, pero su sabor se parece sospechosamente a un tal Don algo…-. ¡A lo que voy!

Lo primero, el lugar. Uno de esos en los que entras y te sientes bien, ¿no te pasa? No sé si por el ambiente, la decoración, la música… o todo junto quizá. Pero buen rollo. Me gustó el pub.

Tres plantas. La primera, una intermedia que viene a ser una especie de apartado, y la planta baja donde fue el concierto. Era bastante pequeño, la gente sentada en el suelo pegada a los músicos. Era muy familiar, de hecho era como un concierto improvisado en el salón de casa con el nieto, el amigo del nieto y su primo tocando, y la abuela al fondo haciendo punto -con todo el cariño-. Muy entrañable.

The Bee´s Mouth

Lo segundo que me gustó fue el rato tan agradable que pasé escuchando tres bandas de la zona en directo.

WOODLAND BLUE

Woodland Blue, The Bee´s Mouth, Brighton

Woodland Blue son tres chavales de Cornwall, al sudoeste de Inglaterra, y de Brighton al sur, donde vivo. Y qué mejor manera de describir su música que con una canción, Looking Glass.

TIME FOR T.

Los segundos en tocar fueron Time for T. Se trata de un proyecto liderado por un portugués llamado Tiago y en sus representaciones pueden aparecer hasta seis músicos más: Tiago, Harry, Joshua, Oliver, Martyn, Juan y Raphael. Esta noche actuaron solo Tiago y Juan. El que se oculta tras el micro es Juan:

Time for T., The Bee´s Mouth, Brighton

Ellos mismos definen su genéro como música ‘Alternative to what‘, es decir «Alternativa a qué». Me gusta este término, da que pensar. Por otro lado, alguien los define diciendo ‘Jangly, energetic, cleverly worded songs with a bohemian easiness and enigmatic charm‘. Lo que viene a ser «Canciones ¿campanilleras?, energéticas, de letras inteligentes con una sencillez bohemia y encanto enigmático». Algo así…

Te dejo con Tornado.

K.A.T.E.

La banda estelar -por ser los últimos, por su diversidad, porque a algunos les gustará más… pero no porque las dos anteriores formaciones dejen que desear- fue K.A.T.E.

K.A.T.E., The Bee´s Mouth, Brighton

La banda está formada por tres chicos -Kevin Murphy, Andrew Stuart-Buttle y Tom Anderson- y una chica -Ellie Ford-. Hoy sólo tocaron dos de los chicos y la chica. He de decir que me fascinaron. Escucharles era como dejarse mecer por las olas en medio de un océano de aguas tranquilas en un día de cálida primavera. Muy cursi, ya, pero describe casi, casi la sensación: agradable, relajante, confortante… Se definen en su Facebook como ‘4 Songwriters join forces to make one being‘, en cristiano «Cuatro cantautores aúnan fuerzas para formar un ser». Empecé fascinándome mientras se preparaban viendo a la chica poniendo a punto su arpa:

K.A.T.E., The Bee´s Mouth, Brighton

Seguí fascinándome, además de con la música, con su habilidad para tocar varios instrumentos y la facilidad que tenían de cambiarse de uno a otro. Sin ir más lejos, Ellie (la chica) tocó el arpa, la guitarra, el piano y cantó estupendamente. Para ser sincera, he de decir que además de la fascinación me quedé con una sensación de admiración y un amargo regusto de envidia no sana, sino cochina.

K.A.T.E., The Bee´s Mouth, Brighton

En el momento de esta foto Ellie estaba tras el piano y el chaval de la derecha se había pasado de tocar el piano y el violín, a tocar la guitarra.

Te dejo con Take me to Shore.

Que lo disfrutes tanto como yo…

The Spanish Combination

The Spanish Combination

Hace no mucho pensaba que los ingleses no estaban interesados en aprender otros idiomas. ¿Que por qué? Por varias razones. Por una parte porque no lo necesitan. Todo el mundo quiere aprender inglés, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. Por otra, porque todo el mundo habla inglés. Particularmente considero que los idiomas son muy importantes; la cuestión es, ¿qué idiomas?

He vivido la mayor parte de mi vida en una zona turística y he tratado con todo tipo de turistas. Y mi particular investigación lanza la teoría de que los ingleses son -vamos a decir casi- los únicos que se dirigen a cualquiera en inglés, sin comprobar antes si hablan su idioma. Y para qué habrían de hacerlo si saben que les van a entender con un alto margen de probabilidad.

Últimamente mi teoría está dejando de caer por su propio peso. Una de las primeras cosas que hice al llegar a Brighton fue poner un anuncio en el que proponía intercambio de idiomas. Es decir, me ofrecía a enseñar español a cambio de que me enseñen inglés con una condición: que fueran nativos y no extranjeros con conocimientos del idioma. No salgo de mi asombro al comprobar la cantidad de gente que, aún hoy -unos dos meses después de mi llegada- me sigue llamando interesada. La gran mayoría tienen muy buen nivel de español y mucha predisposición a aprender además de a enseñar su idioma. Añado además que gran parte de ellos son profesores de inglés.

The Spanish Combination

Y esta noche ha sido la de la abolición de mi teoría. Una amiga me propuso ir a The Spanish Combination. The Spanish Combination consiste en que cada jueves a las 21h. un grupo de gente hispano y angloparlante se reúne en un pub, The Cornerstone, y habla entre sí en ambos idiomas. Antes de ir no tenía muchas expectativas puestas en la experiencia, pero el balance final ha sido claramente positivo.

Cuando llegué sólo estaba mi amiga y una señora más. Nos sentamos un rato las tres y al poco me dirigí a la barra. Estaba pidiendo mi half pint y alguien a mi lado me preguntó si venía a lo del intercambio. Tenía aspecto de español pero era inglés de pura cepa. Le invité a unirse a nosotras. Cuando íbamos hacia donde estaban mi amiga y la otra mujer, ya no eran dos, eran cinco personas. Y dos minutos después llegaron otros dos que se unieron al grupo. Cuando me quise dar cuenta éramos un grupo de entre diez y quince personas. ¡Pero esto no es todo! Empecé a fijarme en el pub y descubrí que se habían formado nuevos grupos. Ingleses con ganas de aprender o mejorar su español. Españoles con ganas de aprender o mejorar su inglés.

En conclusión, ha sido una experiencia muy enriquecedora, interesante y productiva. Yo, además de haber conversado durante tres horas con ingleses, me he llevado una posible propuesta de formación laboral… en inglés. Además, he aprendido que no sólo I like, sino que I like it… ;) ¿Quién da más?

Un imprescindible

Uno suele irse por los Cerros de Úbeda cuando se trata de perseguir la felicidad y no se da cuenta de que la tiene ante sus narices, de que quizá se trata del instante que está viviendo. Un instante, mas otro intante, mas otro… estos son los que conforman la felicidad.

Hoy disfruté de un momento de estos. Un día soleado, paseo por la playa. Tumbada en una hamaca en el Brighton Pier, sobre el mar y con vistas al mar. Suena una canción* que quizá complementa -o completa- el instante. Me percato de que realmente estoy disfrutando el momento y lo aprecio.

Un imprescindible

Y como todo encanto tiene su desencanto… Como todo hechizo es roto por el maleficio de la bruja… Este no iba a ser menos.

Estaba con los ojos cerrados pensando en mis cosas cuando de pronto sentí un taponacito en la parte interna de mis rodillas y, seguido, un calorcito diminuto que iba resbalando por mis piernas. Me sobresalté, abrí los ojos, me incorporé y miré. Todo ocurrió en décimas de segundo, desde el taponacito hasta que estaba incorporada y ví qué sucedía.

Una cagada de gaviota.

Hala, momento feliz al traste.

Lo típico, miras a los lados esperando que nadie se haya dado cuenta. Como cuando te caes en medio de una rambla un domingo de verano en que la gente no tiene otra cosa que hacer que pasear por la rambla. Te caes y esperas que nadie te haya visto. Pues yo igual con la necesidad del bicho volador. Bueno, recurro a mi bolso recordando que no me quedan pañuelos y diciéndome a mi misma «¡Algo habrá! ¡El fular aunque sea!». Cuando de pronto me viene la luz y recuerdo las toallitas húmedas. Porque no creo en aquel, si no diría benditas sean. Me quedaré con que son un imprescindible.

Y comienza a abordarme de nuevo la sensación de felicidad de la que vengo hablando. «Menos mal que ha sido en las piernas y no en el pelo o en la ropa…». «Menos mal que tengo toallitas, para que luego los varones se quejen del bolso de Mary Poppins que solemos llevar las féminas».

La conclusión final que hago es la siguiente: No sé qué probabilidades hay en la vida de que te cague una gaviota pero supongo que pocas y a mí ya me ha cagado. Así que supongo que ahora me toca seguir disfrutando de esos instantes con la esperanza de que, ahora, le caiga a otro.

* El título de la canción es casual. ‘England‘, de The National. Estaba sonando, me percaté de lo bien que me sentía y miré el título.

tch!

Acabo de leer ‘Generación tch!‘. Alguna vez se me ha ocurrido que todos formamos parte de un gran hermano y que alguien -o «alguienes«- mueve/n los hilos. Esta novela me ha terminado de convencer. Luego lo explico. Antes… ¿por qué la recomiendo?

Porque es una novela ligera, fácil de leer. Directa al grano y muy mundanal, te identificas rápidamente con los protagonistas. Y lo más importante: porque todos deberíamos pertenecer a un grupo así. Cuenta cómo tres amigos montan un colectivo de protesta contra las multinacionales y los políticos. Sólo protestan, no pretenden cambiar nada pues son conscientes de que no pueden. Pero no se callan. Patalean. Habla de Internet y las redes sociales, de cómo estamos atrapados y nos controlan; saben lo que nos gusta, lo que queremos, lo que buscamos… Al mismo tiempo el protagonista te mete en su mundo de manera que no sabes cuándo termina la realidad y comienza la ficción. Su relación con su novia -parte activa de la trama-, con sus amigos -socios cofundadores-, su trabajo… Sus gustos literarios, cinematográficos y musicales. He hecho una lista en Spotify con algunos de los grupos que recomiendan, yo la he puesto mientras leía el libro. Escucha…. En su web enlazan a todas sus recomendaciones. Es más, el libro no acaba en su última página en papel; continúa en el blog que escriben mes a mes.

Como decía al principio me he convencido de que nos controlan, nos manejan como a marionetas. La tele, la radio nos cuentan lo que quieren que oigamos. No son neutrales, el periodismo neutral no existe; todos sabemos de qué pata cojea cada uno. Internet es el microchip que nos han incrustado en la sesera y por el que saben todo acerca de nosotros.

«¿Cómo es posible que siempre llegue publicidad sobre temas tan específicos? (…) Las búsquedas que realiza un usuario con su móvil o su ordenador (…) se envían a una base de datos relacionada que comparten o se venden entre sí las multinacionales. También el texto de nuestros correos electrónicos (…). Con esta información de cada uno de nosotros, somos libros abiertos, ratones de laboratorio a los que observar en el estado más puro: la privacidad. Y es que cuando uno se cree a solas es el único momento en el que es verdaderamente sincero».

tch!

Este es un enlace a los primeros capítulos del libro, para que conozcas de primera mano el tono en el que está escrito.

PD: Por cierto, tch! es la «onomatopeya que representa el ruido que hacemos al chasquear la lengua con el paladar cuando algo no nos gusta, nos contraría o nos molesta».

The Amaroses

The Amaroses

The Amaroses
Quizá el hecho de provenir de un músico es lo que hace que no pueda vivir sin música. Puede ser… De lo que estoy segura es de que me encanta descubrir nuevas bandas y, cuando son buenas -según mis gustos-, mejor que mejor.

El último descubrimiento lo hice el viernes pasado. Venía andando -¡sí, andando! Aunque a duras penas ya ando! :)- del polideportivo con los cascos escuchando Capitán Demo en Radio 3. Oí varias canciones que me gustaron, apunté y, una vez en casa, las busqué.

Así descubrí The Amaroses. Es una banda canariona de rock-grunge que escribe letras en inglés, interpretadas por una cantante con voz más bien poco impersonal que suena así, escúchalos en Dirty House.

¡Son geniales! ¿No os parece?

No dejes para mañana…

Cada día me doy más cuenta de que no hay que posponer aquello que se desea hacer.

Una de las bandas que me hubiera gustado ver en directo es R.E.M. Ahora he llegado tarde a la cita y no han esperado por mi. La banda anuncia su separación. En un comunicado el día 21 de septiembre en su página web, Michel Stipe dice que «la habilidad de estar en una fiesta es saber cuándo marcharse». Cuánta razón tiene, pero qué pena me da.

Bueno, me quedo con su música. Como despedida publican R.E.M., PART LIES, PART HEART, PART TRUTH, PART GARBAGE, 1982 – 2011, una retrospectiva de sus 31 años de carrera con 40 temas, 3 de ellos inéditos. Uno de los temas, que de momento sólo puede oirse en Rolling Stone, con su título We all go back to where we belong describe lo que sabemos, que todos volvemos a donde pertenecemos. Para mi que ellos pertenecen a los escenarios y a la música, pero bueno, si se empeñan…

Rolling Stone publica en su página web un recopilatorio, a criterio suyo, de los 15 mejores vídeos de R.E.M. Se referirán a los videos, sí, porque no son sus 15 mejores canciones -a criterio mío-.

No puedo enumerar todas las que me gustan porque esto se haría larguísimo, pero sí quiero compartir Drive, que sin yo saber el título de la canción me ha acompañado en tantos viajes en coche, a modo repeat. Supongo me hace sentir como a Stipe en el video, en el que una marea de manos le pasean de un lado a otro, flotando…

Esto es algo que hago mucho cuando conduzco sola, disfrutar de un grupo, un disco, una canción, del paisaje, del sentimiento de libertad. Creo que cada grupo que me gusta tiene al menos una canción especial para este tipo de situación. Un día escribiré sobre ellas…

No dejes para mañana

Fue bonito mientras duró. Vuestro Rapid Eye Movement ha sido un visto y no visto. Os dejo con un clásico, Loosing my religion.

Y ya sabes, no dejes para mañana… ;)

Fernando’s Kitchen

Como chica de ideología «dejarse llevar» que soy, cuando más disfruto es cuando me encuentro de manera inesperada con situaciones que hacen detenerme y posponer aquello que me disponía a hacer. Hoy ha sido un día en el que he vivido tres situaciones de estas. Hablaré de una de ellas; las otras dos me las guardo en la manga como dos ases…

Había quedado en Trafalgar Square, frente a The National Gallery, cuando me llamó la atención una música étnica que salía del centro de un corro de personas. Me asomé y me encontré con tres músicos: un contrabajo, una guitarra española y un cajón flamenco. Curiosa combinación que mezclaba ritmos y sonidos flamencos y africanos:

Fernando's kitchen

Sonaba muy bien y afortunadamente estaba justo en el lugar en el que había quedado, así que mandé un mensaje con mi posición exacta y me quedé a saborear el momento. El ritmo de la música y la tarde soleada y no muy fresca invitaban a descalzarse y ponerse a bailar con una cervecita en la mano, pero me limité a escucharles.

Gracias a que en la foto aparece su nombre, he buscado en Internet y he encontrado su página web. Os dejo con un fragmento de ‘Fernando’s Kitchen‘.

Primeras andanzas

Hoy me mudo a mi habitación. Al fin podré instalar mi portátil, colgar mi ropa en perchas y contar mis primeras andanzas. La ropa lleva dos semanas en la maleta, y como la metí siguiendo las instrucciones de mi hermana, esto es enrollando cada prenda como un chorizo para aprovechar los espacios y que cupiera más, pues no hace falta que diga en qué estado está todo. Creo que una plancha no va a ser suficiente…

El miércoles se cumplieron las dos semanas desde que estoy aquí y a decir verdad es a partir de ese día que he empezado a disfrutar realmente de Londres. La primera semana no daba abasto buscando alojamiento -vale… y haciendo algo de turismo entre habitación y habitación…-, y la segunda semana me fui a Alicante a ver a aquellos a los que perdí de vista en tiempos en los que la ESO y la LOGSE -para quien sepa qué es esto…- quedaban bastante lejos, hará unos 22 años. Cómo disfruté del reencuentro es otra historia, a lo que voy es que estando en Alicante poco iba a disfrutar de Londres ;)

Entre el miércoles y hoy he ido al primer pub de música en vivo, y le seguirán muchísimos más… El ‘Ain’t nothin’ but…‘ es un bar de blues situado en Kingly Street, en el Soho, pleno centro de Londres. Es un bar pequeñísimo, con una banda distinta cada día tocando al fondo, aprisionada por la multitud de gente que está ahí no como oyente casual, sino como escuchante emocional.

Anoche le tocó el turno a una banda formada por un batería, un contrabajo, un bajo y un cantante con su armónica. Cuatro personajes que rondan los 50 a cuyo grupo soy incapaz de poner nombre por no haber tomado nota de él a tiempo. La «culpa» es de la web que ya está actualizada con la próxima actuación… maldita eficacia… :)

Soundchaser

Al fin he ido a escuchar al grupo del que hablé el 11 de noviembre, Soundchaser. Son tres chavales, españoles el cantante-guitarra y el bajo, y quizá sueco o suizo el batería. Son muy buenos en mi opinión, dignos, como dije el otro día, de telonear a cualquier banda de rock-heavy que se precie, y de que les teloneen a ellos. Están todas las noches tocando en una terraza a orillas de playa en el sur de Tenerife. No está mal el lugar, la pena es que la zona está orientada al turismo. Nosotros nos colamos ahí por mi insistencia, y ya sabéis que les descubrí totalmente por casualidad.

Tocan una variedad de rock tirando a heavy. Ellos van preguntando qué queremos escuchar, si Deep Purple, Metallica, Led Zeppelin… Aunque finalmente tocan lo que ellos quieren jaja… Hay que tener cuidado, porque si no se les pide nada pueden ponerse a tocar ABBA o Britney Spears… Imaginároslos cantando ‘Oh baby baby’… XD

Se pegan unos punteos haciendo que las canciones duren 10… 15 minutos, o quizá más; uno puede imaginarse cómo están disfrutando del momento, diría que se ausentan por completo del entorno.

He grabado algunos fragmentos. La pena es que no paraban de pasar los camareros o gente entre medio y pocos se pueden salvar, salvo este que, aunque con no muy buena calidad, quizá sea el mejor. Espero que lo disfrutéis tanto como yo:

I love Rock’n’Roll

Vengo de correr por la playa y, al tercer largo, me ha llamado la atención un grupo de Rock tocando en una terraza pegada a la arena. Me he acercado y ¡ahí que me he quedado escuchando! Era un grupo de tres chavales, prototipo rockanrolero total: melenas p’alante y p’atrás al ritmo de la música, tatuajes y camisetas negras. Un batería y dos guitarras. Quizá uno era bajo (bajista, no bajito…), pero no sé distinguirlo. Tocaban genial, pa’ mi gusto dignos de telonear a Metallica o Guns N’ Roses y no de quedarse en un chiringuito playero tocando cada noche. Pero yo contenta, oye, que si no no les habría descubierto.

Maitetxu, compañera eterna de directos, ¡lo habríamos disfrutado de lo lindo! ;)

Eran guiris. Y el bar también estaba petao de guiris. ¡Qué buen gusto tienen los guiris! Y los camareros… chinos. Aún así, voy a convencer a mis amigos moteros rockanroleros para ir a echarnos una cervecita, a ver si les pillamos tocando otro día. ¿Alguien sabe pedir una cerveza en chino?

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